JR

Rediseño de servicios

Un servicio se rediseña desde quien lo usa, no desde quien lo gestiona

Un programa corto para repensar un servicio público o universitario con las personas que lo prestan y las que lo reciben, y dejarlo listo para desplegar. Sin parar el funcionamiento diario.

Es una metodología de diseño propio: la diseño, la coordino y la imparto. La he desarrollado dirigiendo el rediseño de servicios de una universidad pública desde dentro, y la he llevado después a otras organizaciones.


Cuál es el problema

Casi todos los servicios públicos y universitarios están diseñados alrededor del proceso administrativo que los originó, no alrededor de la persona que los usa.

Es una herencia razonable: el servicio nació para tramitar algo y se organizó como se organiza un trámite. El problema aparece cuando la organización crece y cada unidad optimiza su parte. Entonces el servicio funciona por dentro —cada silo cumple— y falla por fuera: quien lo usa tiene que recorrer cuatro ventanillas para resolver una sola cosa, y nadie es responsable del recorrido completo.

La reacción habitual es reorganizar el organigrama o comprar una herramienta digital. Ninguna de las dos toca el problema, porque el problema no es de estructura ni de software: es que nadie ha mirado el servicio desde el otro lado del mostrador.

El punto de partida

No se rediseña un servicio desde fuera. Se rediseña con las personas que lo prestan, y contrastándolo con las que lo reciben.

Un rediseño impuesto se cumple mientras dura la atención de la dirección y después vuelve a su sitio. Uno construido por las personas que lo sostienen se queda, porque lo sienten propio. Por eso el método es participativo por diseño, no por cortesía: la inteligencia colectiva no es un adorno de la sesión, es el mecanismo que hace que el rediseño sobreviva.

La segunda condición es de forma: el rediseño tiene que ser no invasivo. Una organización pública no puede parar. El método está construido en ciclos cortos y compatibles con el funcionamiento diario, y ese es un requisito de partida, no una concesión.

Las cuatro competencias

El programa no deja solo un servicio rediseñado: deja instaladas cuatro capacidades para que la organización pueda repetirlo sin ayuda externa.

  1. CORE 1Foco centrado en el usuario Diseñar el servicio desde cero implicando a quien lo usa y a las partes interesadas.
    • Escucha activa para el diagnóstico: interpretar la perspectiva ajena para identificar necesidades y oportunidades, no para confirmar la propia.
    • Comprensión de tendencias sociales: anticipar los cambios del entorno que van a afectar al servicio.
    • Comprensión de la experiencia de usuario: entender comportamientos, motivaciones y expectativas reales.
  2. CORE 2Uso de la inteligencia colectiva Construir procesos que incorporen todas las perspectivas y sensibilidades, también las incómodas.
    • Facilitación comunitaria: dinamizar procesos colaborativos y alinear a un equipo núcleo.
    • Identificación de capacidades: detectar las fortalezas que ya existen dentro y asignar recursos en consecuencia.
    • Comunicación e influencia: articular las ideas con claridad suficiente para que se decidan.
  3. CORE 3Metodología ligera y ágil Repensar el papel del servicio de forma no invasiva y compatible con el funcionamiento diario.
    • Diseño iterativo: ciclos breves con retroalimentación para probar, afinar y escalar.
    • Colaboración transversal: trabajar entre equipos académicos, administrativos y técnicos con responsabilidad compartida.
    • Integración lean: incorporar la innovación a la operación diaria sin añadir complejidad.
  4. CORE 4Comunidades en torno a un laboratorio Crear un ecosistema alrededor del servicio y de un espacio propio donde el rediseño continúe.
    • Mapeo del ecosistema: identificar y conectar a los actores relevantes dentro y fuera.
    • Sostenibilidad y continuidad: gobernanza que mantenga el ecosistema vivo cuando el programa termina.

Cómo se trabaja

Ocho semanas, cinco sesiones y un trabajo de análisis entre medias. La secuencia sube y baja de nivel a propósito: empieza y termina en la dirección, y en el centro trabaja con quienes prestan el servicio.

  1. Arranque con la direcciónSe fijan las claves de partida, se define el modelo del servicio y se eligen sus funciones clave: responsabilidades de gestión, competencias y valores.
  2. Evaluación de las funciones claveUn formulario individual recoge, para cada función, una valoración numérica y una identificación de puntos fuertes y áreas de mejora. El tratamiento es agregado y anónimo, y eso es lo que permite que aparezcan las tensiones reales.
  3. Sesión con las personas líderes del servicioSe devuelve el modelo y los resultados agregados, se contrastan las funciones clave y se trabaja sobre los cuellos de botella y la coordinación entre unidades. Sale con propuestas concretas y responsables.
  4. Investigación y construcción de la propuestaTrabajo de análisis y síntesis que ordena todo lo anterior e incorpora el contexto: entorno, tendencias, regulación, oferta comparable y necesidades detectadas.
  5. Escenarios futuros y diseño con enfoque a usuarioDos sesiones, una con los agentes externos del ecosistema y otra con los equipos internos —no solo los líderes—, para construir escenarios y diseñar el servicio y sus programas desde la necesidad del usuario.
  6. Validación y despliegueSe contrasta con la dirección que el rediseño responde a lo que el servicio necesita, que es viable y que genera alineamiento. Se fijan gobernanza, indicadores y hoja de ruta.

Los instrumentos

Cada sesión tiene una herramienta detrás, probada y con un resultado tangible. No son dinámicas de relleno.

Qué lo hace diferente

Empieza por las funciones, no por el organigrama

El primer acuerdo no es quién depende de quién, sino qué tiene que saber hacer el servicio. Discutir cajas antes que funciones es la forma más rápida de bloquear un rediseño.

La evaluación es anónima y agregada

Es lo que hace que las áreas de mejora que todo el mundo conoce lleguen por fin a una mesa, sin coste personal para quien las señala.

El usuario incluye a quien no es persona física

En un servicio de empleo, los usuarios son las personas y también las empresas. Diseñar solo para uno de los dos lados es el origen de la mitad de los servicios que no se usan.

No interrumpe la operación

Ciclos cortos, sesiones acotadas y trabajo de análisis por detrás. Una administración no puede parar, y un método que exija pararla no se aplica.

Termina en decisión, no en informe

El entregable es un documento ejecutivo y operativo orientado a decidir: modelo, funciones, programas, condiciones de despliegue e indicadores.

Deja capacidad instalada

Las cuatro competencias se quedan en la organización. El objetivo declarado es que la segunda vez no haga falta llamarme.

Para quién funciona

Dónde se ha desplegado

Cómo se contrata

Qué pone tu organización

Orden de magnitud

Hasta 15.000 € + IVA, por programa

Es un techo, no una tarifa: la horquilla se mueve con el número de sesiones, el tamaño del servicio y si hay que contrastar también con agentes externos del ecosistema. Prefiero decirlo aquí a que lo descubras en la tercera reunión.

Hablemos del servicio que quieres rediseñar
Joaquín Romero Roldán · Consejero-asesor independiente joaquinromero.com