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Agenda directiva y despliegue

Una estrategia se cumple si entra en el calendario

Convertir las prioridades decididas en proyectos con dueño, meterlas en la agenda del comité y en los objetivos de quienes las sostienen, y dejar instalado el ritmo que las revisa.

Es un trabajo de diseño propio: diseño, coordinación y acompañamiento. Nace de haber presidido y sufrido comités de dirección desde dentro (dirigiendo la gestión de organizaciones y sentado en consejos de administración), que es donde se aprende que el orden del día dice más de una estrategia que el plan que la enuncia.


Cuál es el problema

Una organización demuestra lo que prioriza de verdad en dos sitios: el orden del día de su comité y los objetivos anuales de sus directivos. Casi ninguna estrategia entra en ninguno de los dos.

La consecuencia es conocida y se repite con independencia del sector: un plan bien hecho, aprobado y publicado, que a los seis meses nadie sabría decir en qué ha cambiado el trabajo de la semana. No es un problema de voluntad ni de calidad del plan. Son cuatro mecanismos concretos, y los cuatro se pueden desmontar.

Qué significa que un proyecto traccione

No todos los proyectos importantes traccionan. Traccionar es arrastrar a la organización detrás, y eso depende de tres condiciones que se pueden comprobar antes de arrancar.

Qué se instala

Cuatro piezas. Ninguna es un informe, y las cuatro se quedan funcionando cuando yo me voy.

El calendario de decisiones del año

Qué decisiones estratégicas hay que tomar, quién las toma y antes de cuándo, ancladas a las ventanas que ya existen: el ciclo presupuestario, el calendario del consejo, la negociación del marco de financiación, el cierre del ejercicio. Es el entregable que más rinde y el que casi nadie tiene.

La cartera de proyectos que traccionan

Cada prioridad convertida en ficha: denominación, justificación, objetivo general y específicos, ámbito y alcance, líneas, gobernanza, indicadores, hitos e impacto. Con dueño y con los puntos en los que habrá que decidir si sigue, cambia o para.

El rediseño del orden del día

Separar decidir de informar, un espacio protegido para lo estratégico al principio y no al final, y una regla de entrada: ningún asunto estratégico entra sin dueño y sin la decisión concreta que se pide. Es el cambio más barato de los cuatro y el de mayor efecto.

El cuadro de vigilancia, activado

Las señales que anticipan que algo se mueve, cada una con responsable, umbral y una fecha real en el calendario del comité. Es la pieza que convierte un cuadro decorativo en un mecanismo, y tiene apartado propio más abajo.

El cuadro de vigilancia, activado

En el contraste de estrategia la sala construye un cuadro de señales de alerta temprana. Ahí digo, y lo mantengo, lo que ese cuadro no hace:

No vigila nada por sí solo: es la foto del día del taller, un indicador cambia de estado porque alguien entra y lo cambia, y nadie vuelve a abrir una sesión de taller cinco meses después. Lo único que sobrevive son las dos columnas de la derecha (el responsable y la fecha de revisión), y sobreviven en la agenda de esa persona, no en una herramienta.

Si nadie sale de la sala con una fecha metida en el calendario del comité, el cuadro es un adorno. Prefiero decirlo aquí que venderlo como un sistema de alerta que no es.

Este servicio es exactamente el trabajo de convertir ese cuadro en algo vivo, y consiste en tres cosas poco espectaculares y muy eficaces: poner un nombre propio en cada señal, meter la fecha de revisión en un calendario real, y dejar un formato de revisión de quince minutos que quepa dentro de una reunión que ya existe.

Con prospectiva y sin ella

El cuadro no depende de haber hecho la sesión de prospectiva. Depende de que exista algo bajo lo cual hay un supuesto que puede fallar. Cambia una sola columna:

Las seis columnas son las mismas en los dos casos (indicador, de qué es señal, umbral, quién lo mira, fecha de revisión y estado). Por eso este servicio funciona igual de bien después de un contraste que sobre un plan estratégico que la organización ya tenía hecho antes de conocerme.

Cómo se hace

Es el único de mis servicios que dura. El contraste es corto porque su trabajo es decidir; este es largo porque su trabajo es sostener. Se despliega a lo largo de un año, con sesiones acotadas y una fecha de retirada acordada desde el principio.

Qué sale

Qué lo hace distinto

El seguimiento no lo hago yo

En cuanto un consultor hace el seguimiento, la organización deja de hacerlo, y acaba pagando una oficina de proyectos cara y sin autoridad. Yo instalo el mecanismo, acompaño mientras se coge el ritmo y me retiro con fecha.

Este servicio sí dura

Mis otros trabajos son cortos a propósito. Este no puede serlo: cambiar el orden del día de un comité y los objetivos de sus directivos ocurre a lo largo de un año o no ocurre. Lo digo aquí para que nadie lo descubra en la tercera reunión.

Interviene el calendario, no la estructura

No hay reorganización, ni organigrama nuevo, ni herramienta que comprar. Se trabaja sobre las reuniones que ya existen y sobre los objetivos que ya se fijan cada año.

Trabaja sobre decisiones tomadas

Si la estrategia todavía no ha elegido, esto no es lo que hace falta: hace falta un contraste antes. Desplegar una ambivalencia produce actividad, no tracción.

Se dice lo que no se está haciendo

Las revisiones nombran los proyectos parados y las decisiones que no se han tomado, con esas palabras. Un seguimiento que redondea los huecos es un seguimiento que los traslada intactos al trimestre siguiente.

Si el primer ejecutivo delega esto, no funciona

El orden del día de un comité solo lo cambia quien lo preside. No es una recomendación: es la condición de entrada.

Para quién funciona

Cómo se contrata

Qué pone tu organización

Cómo se cierra

El alcance y las condiciones se fijan en una conversación previa, a partir del número de proyectos tractores, del tamaño del comité y de si hace falta bajar a mandos intermedios en una o en varias sesiones. Cada encargo se presupuesta sobre eso, y la fecha de retirada se acuerda antes de empezar.

Hablemos de meter tu estrategia en el calendario
Joaquín Romero Roldán · Consejero-asesor independiente joaquinromero.com