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Aprendizaje estratégico

La formación se compra fuera; el aprendizaje se construye dentro

Diseño y dirección de programas de capacitación in house, hechos a medida y construidos sobre casos de uso reales de la organización. La agenda de aprendizaje no sale de un catálogo de cursos: se deriva de la estrategia, y se decide con la dirección qué hay que aprender, quién tiene que aprenderlo y qué se espera que cambie después.

Es una metodología de diseño propio: diseño, coordinación y ejecución. Nace de dirigir la gestión de organizaciones desde dentro, donde se comprueba que la mayor parte de lo que la gente sabe hacer no lo aprendió en ningún curso.


Cuál es el problema

La mayoría de los planes de formación no forman: ejecutan un presupuesto. Y lo que de verdad se aprende en una organización se aprende en otro sitio, sin que nadie lo haya diseñado.

El punto de partida

Antes de diseñar nada hay cuatro preguntas. Casi ninguna organización tiene las cuatro respuestas, y ese es el diagnóstico.

Los riesgos de no tener respuesta. Pérdida de conocimiento tácito cuando se van las personas que lo tienen. Aprendizajes desiguales, que hacen que dos equipos de la misma casa trabajen con criterios distintos. Y falta de actualización estructurada justo en los tres ámbitos donde más caro sale ir tarde: liderazgo, procesos y digitalización.

Qué es el aprendizaje estratégico

Es la diferencia entre formar y capacitar. La formación transmite un contenido que existía antes de que llegara la organización; la capacitación resuelve un problema que la organización tiene ahora. Son tres condiciones y las tres tienen que darse a la vez.

De ahí sale el principio que ordena todo lo demás: se aprende mientras se trabaja. Si el programa exige parar la organización para poder aprender, el programa está mal diseñado.

Los tres niveles que hay que separar

La primera decisión de cualquier plan es cuánto se dedica a cada uno de estos tres, y decirlo en voz alta. No hay un reparto correcto; hay repartos explícitos y repartos que nadie ha hecho.

Quién traduce la estrategia en aprendizaje

En la mayoría de las organizaciones nadie tiene ese encargo. Formación gestiona un catálogo, recursos humanos gestiona un presupuesto y la dirección aprueba un plan que no ha discutido. La función que falta es la que en otras casas se llama Chief Learning Officer, y no hace falta crear el puesto para ejercerla: hace falta que alguien haga estas cuatro cosas.

Cómo se trabaja

El diseño es un trabajo corto y la ejecución es larga. La secuencia empieza en la dirección, baja al colectivo que va a aprender y vuelve a la dirección para decidir qué se hace con lo aprendido.

  1. De la estrategia a la agendaSesión con la dirección. Se lee el plan estratégico y se traduce en aprendizajes: qué tiene que saber hacer esta organización dentro de dos años que hoy no sabe hacer. Es la única sesión que no se puede delegar.
  2. Diagnóstico del sistema actualLas cuatro preguntas del punto de partida, aplicadas con datos: qué se está formando hoy, con qué presupuesto, en qué nivel de los tres y con qué evidencia de impacto.
  3. Quién debe aprender quéCada aprendizaje estratégico se asigna a un colectivo concreto. No «los mandos», sino qué personas y por qué. Aquí es donde un modelo de liderazgo previo, si existe, ahorra la mitad del trabajo.
  4. Cómo se aprende cada cosaSe elige el vehículo: en el puesto, mentoría, proyecto o sesión formal. La sesión formal es una opción entre cuatro, no el punto de partida.
  5. Qué no se priorizaSe escribe la lista de lo que este año no se va a aprender y se comunica. Es la parte incómoda y la que hace que el plan sea un plan y no un deseo.
  6. Diseño de los módulos sobre casos realesCada módulo se construye alrededor de un problema abierto de la organización, con su entregable. El caso lo aporta la casa; el marco y la conducción, yo.
  7. Elección del profesoradoSe busca a la persona adecuada para cada módulo, dentro o fuera. Un programa serio no lo imparte una sola voz: se convoca a quien mejor puede decir cada cosa.
  8. Ejecución y acompañamientoCoordinación del programa, conducción de las sesiones propias y seguimiento de los entregables entre módulos, que es donde el aprendizaje se pierde si nadie lo sostiene.
  9. Evaluación y decisionesAsistencia, valoración y, sobre todo, qué ha entrado en alguna decisión. Con eso se decide la reedición, los módulos que se mantienen y los que se retiran.

La tabla que ordena el plan. Todo el diseño cabe en cuatro columnas, y el ejercicio de rellenarlas es el que separa un plan de formación de una lista de cursos: qué aprendizaje estratégico, quién debe aprenderlo, cómo —en el puesto, con mentoría o por proyecto—, y qué impacto se espera. Si la última columna no se puede rellenar, esa línea sobra.

Y una quinta casilla, debajo. «Aprendizajes que NO se priorizan.» Es la que casi nadie escribe y la que hace que el resto se sostenga: sin ella, cualquier petición que llegue en marzo entra en el plan y lo desordena entero.

Con modelo de liderazgo previo o sin él. Este programa es la continuación natural del Modelo de liderazgo: cuando la organización ya ha definido qué espera de quien dirige y ha medido cómo se ejerce hoy, el diseño del programa está medio hecho, porque la brecha entre lo importante y lo desarrollado ya dice en qué hay que formar. Pero no es un requisito. Se puede contratar solo, partiendo de la estrategia, y de hecho es lo más habitual cuando el encargo no es de liderazgo sino de innovación, de gestión del cambio o de digitalización.

Los módulos que más se repiten

Cada agenda es distinta, pero al cabo de unos cuantos encargos aparecen los mismos seis temas. No son un catálogo: son los sitios donde casi todas las organizaciones tienen la misma brecha. El tema se repite; el contenido se reescribe entero cada vez, sobre el caso de esa casa. Dos módulos con el mismo título en una universidad y en una planta industrial comparten el marco y no comparten ni un ejemplo.

Qué sale del programa

Qué lo hace distinto

La agenda sale de la estrategia, no del catálogo

El punto de partida no es qué cursos hay disponibles, sino qué tiene que saber hacer la organización que hoy no sabe. Es una conversación con la dirección antes que un expediente de contratación.

Se trabaja sobre casos de uso reales

Cada módulo tiene delante un problema abierto de la casa. Eso cambia la actitud en la sala: nadie está haciendo un ejercicio, todos están adelantando trabajo.

Se separan los tres niveles

Desarrollo del puesto, profesional y personal se presupuestan y se evalúan por separado. Es una decisión de gobierno, no de gestión de la formación.

Se escribe lo que no se va a aprender

La lista de exclusiones se comunica igual que la de contenidos. Un plan sin exclusiones no resiste el primer trimestre.

El profesorado se elige módulo a módulo

No imparto todo yo. Para cada bloque se busca a quien mejor puede decir esa cosa concreta, dentro o fuera de la organización, y la coordinación garantiza que las piezas hablen entre sí.

Se diseña para aprender mientras se trabaja

Sesiones acotadas, entregables entre módulos y trabajo sobre lo que ya está en la mesa. Si hay que parar la organización para poder aprender, el diseño está mal.

La evaluación mira decisiones, no satisfacción

La encuesta de satisfacción está bien y no dice gran cosa. La pregunta que importa es qué se hizo distinto después, y esa se contesta con la dirección tres meses más tarde.

Un despliegue completo

En la Universidad Pública de Navarra, el programa de capacitación fue la salida natural del modelo de liderazgo: primero se definió qué se esperaba de quien dirige y se midió cómo se ejercía, y el programa se diseñó sobre esa brecha.

Se organizó como título propio de la universidad, en cinco módulos, con profesorado externo seleccionado para cada bloque y abierto a la vez al personal de administración y servicios y al personal docente e investigador, que hasta entonces se formaban por separado.

Cómo salió. Noventa y una inscripciones, ochenta personas titularon y la asistencia media fue del 84 %. La valoración final del programa fue de 8,18 sobre 10. Sesenta y cuatro horas lectivas repartidas en cinco módulos.

Y qué pasó después. El programa se reeditó, se le añadieron módulos cortos de organización ágil y de gestión del cambio cada dos meses, y entró como línea propia en la planificación de los años siguientes. Ese es el indicador que de verdad importa: un programa que se repite es un programa que alguien echó de menos.

Para quién funciona

Cómo se contrata

Qué pone tu organización

Cómo se cierra

El alcance se fija en una conversación previa: si el encargo es solo el diseño de la agenda y del programa, o incluye también la coordinación y la ejecución; cuántos módulos, qué colectivo y qué profesorado externo hace falta convocar. Cada encargo se presupuesta sobre eso.

Hablemos de vuestra agenda de aprendizaje
Joaquín Romero Roldán · Consejero-asesor independiente joaquinromero.com