Hoy hace 15 años de una fecha mágica: 2010-2010 (20 OCT 2010), el día en el que el Orfeón Pamplonés tocó el cielo al convertirse en el primer coro español en actuar en el Carnegie Hall de Nueva York, junto a la Orquesta Mariinski de San Petersburgo, dirigidos por Valery Gergiev.
El New York Times se hacía eco de aquel concierto y los medios nacionales lo titulaban “el milagro de la normalidad”, por el el hecho de que un coro compuesto por maestras, carpinteros, farmacéuticas, torneros o jubilados, fuese capaz de aquella gesta: subirse a uno de los escenarios donde la mayoría de profesionales de la música soñarían con subirse una vez en su vida.
Los que conocemos bien al Orfeón sabemos que aquello no fue un milagro, sino el resultado de un esfuerzo colectivo: el de acudir al menos tres veces por semana a ensayar a la plaza del Castillo, por amor a la música.
15 años después (prácticamente nada en la historia del Orfeón), hoy parece impensable que una orquesta rusa y un coro navarro se unan para hacer música en Estados Unidos. No debería serlo. Los que tuvimos la suerte de vivir aquello, no imaginábamos un mundo en que esto fuese inconcebible. Pero hoy, desgraciadamente, lo es.
Sin embargo, lo que hoy no nos parece imposible (todavía), ni creemos que sea un milagro, es que 200 niños y niñas y 130 adultos sigan acudiendo a la Plaza del Castillo todos los días, en un proyecto de convivencia que ya dura 160 años.
Una actividad, la del Orfeón, que está más viva y que es más prometedora que nunca. Esto es así porque la institución se está reinventando, se está redefiniendo mediante una proceso que aprovecha, precisamente, su inteligencia colectiva. No sólo para volver al Carnegie Hall (eso lo volverá a hacer, sin duda), sino, sobre todo, para escalar su proyecto de convivencia y disfrute en la sociedad (en su área de influencia, cualquiera que esta sea en el futuro), desde los colegios hasta los clubs de jubilados de nuestro entorno.
Esperemos que, dentro de 15 años, lo que no resulte descabellado es que un grupo intergeneracional y diverso en profesiones, perfiles e ideologías se junte diariamente para hacer música. Ni que centenares de niños y niñas trabajen, alejados por un momento de las pantallas, apartados de los grupos de whatsapp y del estímulo fácil, para imprimir, sin saberlo, en su ADN el hábito del esfuerzo, del compromiso y de la escucha, que les marcará su vida.
Recemos para que esto no sea un milagro entonces.Un hito
- 20/10-2010: el Orfeón Pamplonés se convirtió en el primer coro español en actuar en el Carnegie Hall
- Con la orquesta del Mariinski, dirigidos por Valery Gergiev.
- Interpretó la 2ª Sinfonía de Mahler, lo que fue un éxito de público y crítica en el New York Times.
“El milagro de la normalidad” Titular en prensa nacional
Joaquín Romero Roldán.